
Y no tengo más empeño
que descomponer las cosas,
atraerlas a mí en desconcierto
como remedios caseros,
y vivir el día a día
en su novedad resurgida
con la diaspora de los sueños.
Y no tengo más remedio
que recomponer lo hecho,
aceptar los nuevos momentos
cual regalo inadvertido,
e intregrar los nombres
de las vivencias que llegan.
Y no tengo más remedio
que ser yo mismo,
remediando lo que acontece
en este ir y venir
del Tiempo que me llega.











