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Mostrando entradas de mayo, 2009

Tarde de Mayo

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La tarde deja caer agudas somnolencias de hiedra taciturna ...y los cipreses, su aroma caliente sobre la boca de mi mente. !Ay, tarde divina y presente¡ ¿Que pretendo arrojando multitud de pensamientos sin cauce sobre los surcos del huerto? Tarde de Mayo, que escondes en tu hermosura, mi destino y tu presencia... ...!Deja un por si acaso de esperanza a mi tristeza! Juan Díaz Casares.

Mario Benedetti y J.Manel Serrat (mis poetas)

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Serrat canta a Benedetti Una mujer desnuda y en lo oscuro Una mujer desnuda y en lo oscuro tiene una claridad que nos alumbra de modo que si ocurre un desconsuelo un apagón o una noche sin luna es conveniente y hasta imprescindible tener a mano una mujer desnuda. Una mujer desnuda y en lo oscuro genera un resplandor que da confianza entonces dominguea el almanaque vibran en su rincón las telarañas y los ojos felices y felinos miran y de mirar nunca se cansan. Una mujer desnuda y en lo oscuro es una vocación para las manos para los labios es casi un destino y para el corazón un despilfarro una mujer desnuda es un enigma y siempre es una fiesta descifrarlo. Una mujer desnuda y en lo oscuro genera una luz propia y nos enciende el cielo raso se convierte en cielo y es una gloria no ser inocente una mujer querida o vislumbrada desbarata por una vez la muerte.

Delirio del incrédulo (María Zambrano, mis poetas)

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Bajo la flor, la rama sobre la flor, la estrella bajo la estrella, el viento; ¿Y más allá? Más allá ¿no recuerdas?, sólo la nada la nada, óyelo bien, mi alma, duérmete, aduérmete en la nada. Si pudiera, pero hundirme. Bajo la flor, la rama... Ceniza de aquel fuego, oquedad, agua espesa y amarga, el llanto hecho sudor la sangre que en su huida se lleva la palabra y la carga vacía de un corazón sin marcha. Bajo la flor, la rama... De verdad ¿es que no hay nada? Hay la nada. La nada, óyelo bien, mi alma. duérmete, aduérmete en la nada. Y que no lo recuerdes. Era tu gloria. Bajo la flor, la rama... Más allá del recuerdo, en el olvido, escucha en el soplo de tu aliento. Mira en tu pupila misma dentro en ese fuego que te abrasa, luz y agua. Bajo la flor, la rama... Mas no puedo, no puedo. Ojos y oídos son ventanas. Perdido entre mí mismo no puedo buscar nada no llego hasta la Nada. Bajo la flor, la rama sobre la flor, la estrella bajo la estrella, el viento ¿Y más allá? Más allá ¿no recue...