Arco del Triunfo de Barcelona año 1958. Mª Adela con su abuelo Eloy
Perdido, lejos
a nuestro recuerdo,
queda el tiempo
de nuestro ayer cercano.
Fue un pasado
de constancia y entregas,
que a duras acertamos
a saber si dio fruto.
Pasaron esos días,
sus páginas, las que
entre voces acecharon
nuestra juventud
de entrega sin respuesta.
Llegado el hoy
en el que como siempre
los poderes se asientan
aclimatándose a la sin razón
del mandar por que puedo…
…y a sí es que
no habrá razón
ni voz del tiempo
que defina la hoja de luz
de nuestro viejo
y por incumplido,
nuevo anhelo.
Juan Díaz Casares. 1989.
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