Aceptar los nuevos momentos cual regalo inadvertido
Ya no tengo otro empeño que descomponer lo pasado, atraerlo a mí en desconcierto y, vivir el día a día con su novedad resurgida, entre la diáspora de los sueños. No me queda más remedio que aceptar lo que llega cual regalo inadvertido, e integrar en mí, los nombres de las vivencias nuevas. Y es que ya no hay otra que ser uno mismo, remediando lo que acontece en este ir y venir del Tiempo que nos llega. JDC. De mi humana presencia.