
!Que salida sin refugio
entre soledades,
donde cuerpos deshojados
se abren a un gris muy cierto!
Los gritos, son lapidarios
y estremecen lo dispuesto;
ya que aún, imperan los reclamos
a nuestras ilusiones y sueños,
de esos viejos, anacrónicos,
mercaderes del Templo.#
Juan Díaz Casares.
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