El exilio Lucha, batallas y sueños, sufrimientos y tristezas, quedaron en las frías y desnudas arenas del Mediterráneo francés. La pasión se tornó desaliento en las derrotadas sienes sin alivio al desespero, ante la traición fratricida y el desconsuelo incierto. Todo quedó fugaz, menos la incerteza compañera permanente aguijoneando el día a día, por el futuro imprevisto. El tiempo efímero, dejó tumultos y razones desplazadas. JDC. Juan Díaz Casares. ...De mi humana presencia