
No quisiera vivir en la escapada,
no me fuera posible aunque quisiera,
yo soy un hombre de la madrugada
comprometido con la luz primera.
Me pide el Sol que cante en cada aurora,
y yo no puedo al Sol decirle !espera¡.
Y si mi canto a veces se demora
y no le ayuda a conseguir el día;
yo me siento morir en cada hora;
ciego en lo oscuro de la sombra mía,
solo perdido, triste y desterrado
del centro de mi propia poesía.