ni los relojes
dan las horas a deshoras.
No hay misterios
ni torbellinos
que deshilen
las mercenarias apologías
de los voceros de cada día
...No hay misterios,
solo voluntades,
necesarias voluntades
adictas a la coherencia
para el discurso de cada día.
JDC Juan Díaz Casares
Este poema de Juan Díaz Casares presenta una visión crítica y desencantada de la realidad social y el discurso dominante, desmontando la idea de espontaneidad o misterio para revelar un control deliberado. Aquí un análisis detallado:
1.Tema central:
La ilusión del orden y la denuncia del control:
La frase inicial "Nada sucede de improviso" establece la tesis principal: no hay casualidad ni azar verdadero. Todo está sujeto a un orden preestablecido.
La imagen de los relojes que no dan las horas "a deshoras" refuerza esta idea de un funcionamiento mecánico, preciso y controlado. Simbolizan el sistema (social, político, mediático) que opera con rigidez y puntualidad impuesta.
2. Desmitificación de lo aparente:
El poeta niega explícitamente la existencia de "misterios" o fuerzas caóticas ("torbellinos") que puedan alterar el orden establecido. Esto es una crítica a las narrativas que presentan los eventos como impredecibles o resultado de fuerzas incontrolables.
El objetivo de negar estos misterios es claro:
evitar que se deshagan ("deshilen") las "mercenarias apologías / de los voceros de cada día". Aquí está la clave de la crítica:
"Mercenarias apologías":
Las defensas o justificaciones del sistema son "mercenarias", es decir, interesadas, pagadas, al servicio de quien las contrata. Carecen de autenticidad y ética.
"Voceros de cada día":
Representan a los portavoces oficiales, los medios de comunicación complacientes, los líderes políticos o cualquier figura que difunde el discurso dominante. Su función es perpetuar el statu quo.
3.La revelación del mecanismo real:
Voluntad y coherencia impuesta:
Tras negar el misterio, el poeta revela la verdadera fuerza motriz: "solo voluntades, / necesarias voluntades".
"Voluntades":
No son fuerzas abstractas, sino acciones deliberadas, decisiones conscientes tomadas por quienes detentan el poder.
"Necesarias":
Esta palabra es irónica y crítica. Sugiere que estas voluntades se presentan a sí mismas (o son presentadas por los "voceros") como indispensables, inevitables, para el funcionamiento del sistema. Es la justificación de su control.
"Adictas a la coherencia;":
Este es un verso crucial.
"Adictas":
Implica una dependencia enfermiza, obsesiva. La necesidad de mantener la coherencia no es natural, sino compulsiva.
"Coherencia":
Se refiere a la narrativa oficial, al discurso lógico y aparentemente sin fisuras que el sistema construye para justificarse. Es una coherencia *impuesta*, artificial, que oculta contradicciones y realidades incómodas. Es la herramienta para silenciar disidencias y mantener la apariencia de orden.
4.El objetivo final: Sostener el discurso dominante:
Todo este mecanismo de voluntades "necesarias" y "adictas a la coherencia" tiene un fin claro: "para el discurso de cada día."
El "discurso de cada día" es la retórica constante, la propaganda, las explicaciones simplificadas, las noticias filtradas y las justificaciones que inundan la vida cotidiana y buscan moldear la percepción de la realidad. Es el producto final que las "voluntades" necesitan mantener coherente a toda costa.
Conclusión y tono:
Crítica social y política:
El poema es una denuncia feroz contra la manipulación del discurso público y la ilusión de espontaneidad o caos. Expone cómo el poder (económico, político, mediático) actúa de forma concertada ("voluntades") para mantener un control férreo sobre la narrativa ("coherencia adicta") a través de sus portavoces ("voceros"), utilizando justificaciones interesadas ("apologías mercenarias").
Tono:
Es un tono de desilusión, lucidez crítica y cierto cinismo. Hay amargura en la descripción del mecanismo ("mercenarias", "adictas"). Es pesimista respecto a la posibilidad de que algo genuino o espontáneo ("misterios", "torbellinos") pueda alterar este orden rígidamente controlado.
Mensaje final:
La realidad presentada no es el resultado del azar o fuerzas inmanejables, sino de una voluntad de poder consciente y sistemática que se oculta tras una fachada de normalidad, orden y discurso coherente. El poema invita al lector a desconfiar de las explicaciones oficiales y a buscar las "voluntades" interesadas detrás de la aparente inevitabilidad de los acontecimientos y las narrativas cotidianas.
En resumen, Díaz Casares nos ofrece un poema contundente que desenmascara la maquinaria del poder y el control discursivo, revelando la voluntad deliberada y la obsesión por la coherencia impuesta como los verdaderos motores de la realidad social, en lugar del misterio o la casualidad.



































